1 · Piel
Tu piel es una batería. El Vipassanna forma otra al tocarla.
En 1982 se midió en la piel sin pelo de un mamífero (la cobaya) una diferencia de voltaje de entre 30 y 100 milivoltios entre sus dos caras. Un año después, en 17 voluntarios, se midieron voltajes a través de la piel humana, comparables a los de otros mamíferos y distintos según la zona del cuerpo. Los autores plantean hipótesis sobre su función, sin demostrarlas.
El Vipassanna funciona como una pila galvánica: dos metales biocompatibles distintos y la humedad de tu piel como electrolito forman un par de unos 1,1 V. Sin baterías: la pila se forma al tocar la piel.
El Vipassanna es un dispositivo de reconexión bioeléctrica: su par galvánico de metales biocompatibles (unos 1,1 V de potencial) genera una microcorriente al contacto con la piel, sin baterías ni enchufe.
2 · Células
Cada célula funciona con su propio voltaje
El potencial eléctrico de la membrana no es exclusivo de neuronas y músculos. Una revisión de 2014 reúne la evidencia, en modelos animales, de que el voltaje de cada célula actúa como una señal que regula su comportamiento y la organización de tejidos enteros.
En piel de rata, corrientes continuas de entre 10 y 1.000 microamperios aumentaron el ATP del tejido (la molécula que las células usan como energía) y la incorporación de aminoácidos a proteínas. Dicho simple: en ese experimento, una corriente muy pequeña hizo que el tejido produjera más energía. Es un laboratorio y un animal, con corriente aplicada. No se ha comprobado que la corriente del Vipassanna sea comparable.
3 · Vasos sanguíneos
Los vasos responden a campos eléctricos
En cultivo, células del endotelio (la capa interna de los vasos) de aorta bovina migraron hacia el polo negativo de un campo eléctrico aplicado. La respuesta aparecía desde 1 a 2 V/cm, parecido a lo medido en tejidos vivos. Es un experimento in vitro, no en personas.
4 · Nervios y músculo
Una sesión de microcorriente: más resistencia en la pierna que con placebo a partir de los 65
La señal del nervio y del músculo es eléctrica: en 1952 se describió cómo la corriente a través de la membrana explica el impulso nervioso, y una revisión de 2005 recoge que los campos eléctricos de corriente continua están presentes en tejidos en desarrollo y en regeneración e influyen en el comportamiento de las células.
En un ensayo aleatorizado y doble ciego con 38 personas sanas de 65 años o más, tras una sola sesión de 40 minutos de microcorriente el grupo real aumentó su fuerza de agarre y el número de elevaciones de talón respecto a sus valores de partida, y superó al grupo simulado en elevaciones de talón y en el tiempo total de la prueba. En fuerza de agarre, el resumen no compara los grupos entre sí.
5 · Músculos
Menos agujetas y fuerza conservada tras el esfuerzo
Ensayo doble ciego con placebo en 30 hombres sanos tras un ejercicio que daña el músculo del brazo: el grupo placebo perdió hasta un 25 % de fuerza en los flexores del codo en las primeras 48 horas; el grupo que llevó 96 horas una membrana de microcorriente la mantuvo, y su pico de creatina quinasa (marcador de daño muscular) fue de 777 frente a 1.918 U/L.
Dos ensayos aleatorizados con dispositivo simulado, 18 hombres entrenados cada uno, 3 horas al día durante 8 semanas. En el de fuerza, solo el grupo con microcorriente tuvo menos agujetas a las 12, 24 y 48 horas y mejoró su salto vertical, aunque los autores concluyen que no añadió un beneficio significativo en rendimiento. En corredores, menos agujetas a las 24 y 48 horas y la misma mejora de velocidad aeróbica en ambos grupos.
6 · Resumen
Lo que registraron con microcorriente
Fuerza conservada tras un ejercicio que daña el músculo, menos agujetas, más resistencia en la pierna que con placebo en mayores de 65 y sensación de más descanso: eso registraron cinco ensayos con microcorriente en personas. El último, un estudio cruzado con 20 hombres, no fue doble ciego y, según una corrección de 2025, solo uno de sus dos autores declara no tener conflictos de interés.
Cuatro de esos ensayos usaron aparatos que aplican una corriente controlada y el quinto una membrana con carga electrostática. El Vipassanna genera su microcorriente por par galvánico al contacto con la piel y no se ha medido si es comparable: ninguno de estos estudios lo evalúa ni demuestra un beneficio suyo en personas.
El Vipassanna es un dispositivo de reconexión bioeléctrica: su par galvánico de metales biocompatibles (unos 1,1 V de potencial) genera una microcorriente al contacto con la piel, sin baterías ni enchufe.
El Vipassanna no es un producto sanitario y no sustituye el consejo de un profesional sanitario.